Opinion

-Quiso esperar hasta el momento electoral

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GPS / Columna

miércoles, 02 diciembre 2020 | 05:00

-Trata Corral de cambiar encuesta en Morena

-El semáforo de “El Higadito” Fernández

-En dos semanas el Verde tiene candidato

Se tiró al suelo literal Javier Corral en su carta a Marko Cortés, el presidente nacional del PAN, justificando su guerra santa en contra de la corrupción.

Pero lo que ahí no dijo, es que esa estrategia para llevar la persecución contra Maru Campos y Cruz Pérez Cuéllar, tuvo siempre una motivación de carácter electoral. De ella desde el principio, de Cruz, hasta que le vio patas de jinete.

De lo contrario, desde el momento en que el Ministerio Público tuvo conocimiento, debió haber procedido en contra de ellos, como hace -se supone- en contra de cualquier ciudadano.

Si en 2016 supo de los supuestos hechos, las carpetas debieron ser integradas y llevadas ante un juez para que se iniciara el proceso. Para qué tanto brinco.

Tenía en su poder los supuestos recibos y a algunos testigos protegidos, ¿para que esperar?

La verdad es que no era esa la motivación principal en el asunto, sino simplemente descarrilar cualquier opción que se opusiera a sus afanes de sucesión política. Justicia selectiva.

Guardó el asunto para utilizarlo en el mejor momento y sacarle la mayor raja posible, manipulando con ello el ejercicio penal y por supuesto las garantías del gobernado, y ahora con el agravante de los derechos políticos.

En un auténtico Estado de Derecho, quien es presunto delincuente tiene la prerrogativa del debido proceso, y frente a ella, es obligación de quien persigue los delitos, encausar el asunto y judicializarlo.

Se nota a leguas lo falaz de la carta, cuatro cuartillas, en un circunloquio que se convirtió en largo monólogo “yoyista”.

Es dicha misiva una oda al abuso de poder y filtración de información confidencial por parte de una persona que es la titular del Ejecutivo Estatal de Chihuahua, y por tanto, cabeza del Ministerio Público, porque tiene la potestad de nombramiento y destitución de cualquiera de dichos funcionarios.

El contenido de la carta es carnita fresca, auténtica extorsión a nivel nacional.

La respuesta del presidente nacional del PAN no podía ser de otra forma. Fue una contundente clase no sólo de política, sino de protección a principios constitucionales, sobre los cuales Corral ha pasado por encima arbitrariamente.

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Lo habíamos advertido en el amparo federal solicitado por la Presidenta Municipal Maru Campos para conocer su expediente, y que le fue negado, no a ella, sino a un juzgado de distrito. Situación de alta gravedad y responsabilidad.

Lo mismito, en calca, hizo el gobierno del Estado en el caso de Cruz Pérez Cuéllar. A su amparo solicitado hace unas semanas, para conocer el expediente, el juzgador federal encontró una negativa. Una nueva mentira.

La presentación de la solicitud de desafuero incluyendo la entrega de la carpeta de investigación y la orden de aprehensión en contra del Senador, evidencia lo que era conocido a gritos, que existía un expediente pero que era celosamente guardado en espera del momento indicado.

¿Cuál era ese momento? El inminente registro de candidatos a gobernador por parte de Morena, que ocurrirá esta semana. Por ello era necesario tronar de inmediato el tema en el Congreso de la Unión, para tratar de inhabilitar a Pérez Cuéllar.

Se trata de afectar el resultado de la encuesta que deberá realizarse en los próximos días, para inclinar la balanza, ¿a dónde? Hacia donde sea, siempre y cuando el odiado enemigo, su compadre, quede fuera y de preferencia tras las rejas. De ese tamaño es el odio irracional engendrado.

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Evidentemente es un juego el que irresponsablemente ha desempeñado “El Higadito” Eduardo Fernández Herrera, desde la Secretaría de Salud.

Como no hay manera de hacer cuadrar el semáforo en sus indicadores para aperturar o cerrar, lo ha venido modificando a placer.

Dice, que es para darle “aire o gas” a la economía, pero es mucho más que eso.

Si la intención fuera buscar formas de apoyar la economía, si de ello auténticamente se tratara, hubiera sentado a los líderes empresariales y a los representantes de ambulantes, tianguistas y giros comerciales no representados, para lograr un acuerdo general consensuado, bajo medidas estrictas, que permitieran lograr ambos objetivos.

Pero no, no era esa la intención. Los indicadores se han mostrado benignos en términos generales, gracias al sacrificio de los chihuahuenses, pero los decesos siguen siendo muy altos.

Casi 100 intubados y más de 500 hospitalizados; los muertos ya están por los 3 mil 500, un número que sabemos tiene un alto subregistro.

Ese rojo modificado y el naranja restrictivo o matizado son una vacilada, falta de respeto a los chihuahuenses en momentos harto delicados.

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Dos hospitales muy importantes, uno en cancerología y otro en especialidades, se medio construyeron en el régimen de César Duarte.

Les pasó lo que al Hospital General Salvador Zubirán, que durante muchos años fue un elefante blanco, echándose a perder.

La administración corralista simplemente abandonó a su suerte dichos inmuebles, como no eran de su gestión, le importaron menos que un comino.

Pero ahora, que él tiene la soga al cuello, que no hay recursos económicos para sacar adelante la obra que echó a andar sin contar con el soporte financiero, pretende un crédito, con cargo a los chihuahuenses durante los próximos 20 años.

Así es, las obras de ocurrencia del gobernador, no tenían base alguna. Los oficios de suficiencia obligada en las licitaciones públicas resultaron balines.

Ojo con el dato, porque significa simulación desde la Secretaría de Hacienda para iniciar obras sin dinero, nada menos que mil 200 millones de pesos.

Guardadas las proporciones, Moreira en Coahuila simuló autorizaciones de créditos del Legislativo, ¿en Chihuahua se simularon suficiencias presupuestales? Debe aclararse por supuesto.

Mínimo, debe el Congreso no resolver y dejar que la próxima legislatura lo revise con lupa por la irregularidad evidente.

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No pasó desapercibida, el pasado lunes, la publicación de la convocatoria del Partido Verde Ecologista de México para elegir candidato a gobernador, en un proceso que en teoría se extendería hasta el tres de febrero.

Según las reglas que emitió la Comisión Nacional de Procesos Internos, encabezada por Jorge Herrera Martínez, quienes aspiren a abanderar al Verde deberán presentar su solicitud formal con una larga lista de requisitos, para que no se le ocurra a cualquiera.

Se les pide desde un proyecto de gobierno bien estructurado y apegado a los principios ideológicos del partido hasta los resultados de un examen antidoping, para que ninguno se vaya a pasar de listo.

La fecha para inscribirse es el 15 de diciembre y el proceso está abierto a militantes, adherentes y simpatizantes, lo que deja abierta la posibilidad a que participen ciudadanos sin partido, que estén dispuestos a adoptar los principios verdes si desean postularse.

Traducido al castellano lo que significa es que está dispuesta la alfombra roja para que entre el médico y empresario Alejandro Díaz, quien más o menos desde finales de octubre tiene la invitación a convertirse en el candidato a gobernador por el PVEM.

El doctor Díaz, quien también es delegado de la Organización Mundial para la Paz en la frontera México-Estados Unidos, había buscado el respaldo de Morena para su proyecto; se alejó de la 4T por las luchas tribales que existen y le abrieron las puertas en otros partidos.

Si nada cambia en los próximos días, será el único que llegue al registro del 15... y lo de la fecha definitiva de febrero será de mero trámite.