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POR ECONÓMICO EL POLLO SIGUE SIENDO EL MÁS ACCESIBLE

No todas las personas tengan las posibilidades de acceder a la carne vacuna

Esteban Villalobos Guillén

martes, 13 julio 2021 | 15:02

Mientras en ganadería productora de carne se ha tenido una recuperación importante del inicio de este año a la fecha, el precio es el que no ha podido mejorar al productor, toda vez que la cantidad y calidad no son problema.

Rodrigo Martínez propietario de una carnicería resaltó que incluso el principal rezago que han tenido los productores ganaderos y no de ahora sino de tiempo atrás es el precio de la leche, pues muchos dejaron esta actividad ya que les era incosteable.

En cuanto a los precios de la producción de carnes, destacó que en donde más ha mejorado es en el pollo y su demanda sigue sin reducirse, lo cual se debe en gran medida en que sigue siendo el cárnico que está más al alcance de la población, en cuanto a su precio.

También ha mejorado el precio al productor en la carne de bovino y de cerdo, que han tenido una buena recuperación, luego de la reducción en ventas que se tuvo durante el año pasado en que hubo mayor preocupación ante la falta de control de la pandemia, y si bien no se está en los niveles esperados, al menos hay movimiento comercial.

Refirió que “sigue creciendo la producción de pollo, creo que fue lo primero que se recuperó y con el aumento en el precio del grano, sigue siendo la carne más barata que hay”.

En tanto Mauricio Álvarez, también tablajero, dijo que el aumento en los precios de los cortes de res, generó una fuerte retracción en el consumo, pero, además, la pérdida del poder adquisitivo modificó de manera contundente los hábitos alimentarios, llevando a la mayoría a sustituir con cerdo o pollo. 

De acuerdo con lo expuesto por carniceros locales entrevistados, todos con años detrás del mostrador no solo despachando sino escuchando a los vecinos, la principal causa que ellos advierten para explicar la baja en el consumo está dada por la reducción del poder adquisitivo de la gente.

Además, entienden que los incrementos de la carne se dan en un contexto de alta inflación, donde todo aumenta: la indumentaria, el transporte, los servicios, por lo que las familias hacen recortes y adecuaciones en todos sus gastos.

Esto genera que no todas las personas tengan las posibilidades de acceder a la carne vacuna, por ende, se modificaron los hábitos alimentarios y así se opta por el cerdo o el pollo. 

A esta reacción del mercado consumidor se suma la preocupación de los carniceros, que se ven directamente afectados y han quedado fuera de las políticas oficiales porque los cortes a precios populares solo los pueden comercializar las grandes cadenas de supermercados, no llegando de esta manera a los comercios de proximidad de los barrios y colonias.